Instituto Nacional de Estadística –República Oriental del Uruguay
El informe comienza con una introducción que presenta los aspectos metodológicos referidos a las bases de datos a partir de las cuales se elabora el informe. Estas bases de datos son las siguientes: Encuesta Nacional de Hogares Ampliada (ENHA) del primer trimestre del 2006, el Censo de Población y Vivienda de 1996 (CPV96) y el Censo de Población y Vivienda de 2004 (CPV04).
A continuación se presentan algunas conclusiones de la situación de la vivienda para todo el país al 2006:
“Observamos un incremento en cerca de 150.000 viviendas en los 8 años que median entre ambos registros censales, explicado sobre todo por el incremento en el stock de viviendas particulares. Este incremento está explicado por un crecimiento de cerca de 50.000 unidades en las viviendas ocupadas, y un crecimiento de alrededor de 100.000 unidades en las viviendas desocupadas, sobre todo las de temporada, ofrecidas en alquiler o venta y las desocupadas por otras razones. De éstas, la mitad corresponde a viviendas de temporada.”
Debido a que la proporción de viviendas desocupadas difiere considerablemente entre los departamentos como resultado de la presencia de viviendas de temporada (los departamentos de la costa uruguaya concentran un 77% del total de las viviendas de temporada de todo el país), el autor realiza un análisis de las viviendas desocupadas por departamento, excluyendo las viviendas de temporada. En el caso de Montevideo, en el CPV04, se registraron 440.746 viviendas ocupadas y 57.545 viviendas desocupadas. Estas últimas conforman el 11,6% del total de las viviendas de Montevideo, y se descomponen de la siguiente forma: 19.902 viviendas en alquiler o venta (4%), 15.362 en construcción (1,08%), 7.764 de uso temporal (1,54%) y 24.607 “otra” (4,94%).
A partir del análisis de estadística descriptiva respecto a la situación de las viviendas desocupadas en Montevideo, el autor destaca que el máximo se observa en Ciudad Vieja con cerca de 27% de viviendas desocupadas, distándose significativamente de los demás barrios.
“En resumen, se observa un incremento muy significativo de la proporción de viviendas particulares desocupadas en relación al total, que pasa de 12% en 1996 a 19% en 2004 (incluyendo las de temporada). Es de interés entonces estudiar cómo en Uruguay en el período 1996-2004 se procesó este incremento. Las explicaciones tendrán que tomar en cuenta el aspecto de la vivienda como activo. Algunas investigaciones han relacionado la construcción de vivienda en Uruguay con las demandas y los rendimientos de los demás activos, en particular los financieros. En 2004 en particular, el país se encuentra en tránsito de salida de una profunda crisis financiera, lo que puede estar condicionando la actitud de los propietarios en relación a volcar al mercado de compraventa o alquiler sus propiedades. El otro aspecto relevante es la evolución del número de hogares y los cambios demográficos ocurridos en el período.”
En relación a los cambios demográficos ocurridos, el autor señala que el parque habitacional ha crecido a un ritmo por encima del crecimiento del número de hogares entre los Censos de 1996 y 2004. Pero cuando se considera solamente el número de viviendas ocupadas, se observa que está por debajo del crecimiento del número de hogares.
El escaso crecimiento del número de hogares se encuentra influido por el saldo migratorio negativo registrado en el período. Sin embargo hay tendencias que contrarrestan la influencia de la emigración en la disminución del número de hogares y en la caída de su ritmo de crecimiento. En concreto, se observa una leve disminución del tamaño medio del hogar (incremento de los hogares unipersonales y de dos personas) como producto de cambios en la expectativa de vida, una mayor influencia de divorcios, una mayor presencia de hogares monoparentales, menores tasas de fecundidad y postergación de los nacimientos e los primeros hijos, etc. Por otro lado, el autor analizó la evolución del número de hogares (allegamiento) por vivienda, observando una caída en promedio y en términos relativos en el período intercensal.
El informe culmina con un análisis de los siguientes temas: tenencia de la vivienda, niveles de ingresos, jefatura del hogar, condiciones de habitabilidad, servicios públicos, hacinamiento, formas de acceso a la vivienda y condiciones de arrendamiento, y por último, la relación entre el costo de la vivienda y los ingresos del hogar.
El informe comienza con una introducción que presenta los aspectos metodológicos referidos a las bases de datos a partir de las cuales se elabora el informe. Estas bases de datos son las siguientes: Encuesta Nacional de Hogares Ampliada (ENHA) del primer trimestre del 2006, el Censo de Población y Vivienda de 1996 (CPV96) y el Censo de Población y Vivienda de 2004 (CPV04).
A continuación se presentan algunas conclusiones de la situación de la vivienda para todo el país al 2006:
“Observamos un incremento en cerca de 150.000 viviendas en los 8 años que median entre ambos registros censales, explicado sobre todo por el incremento en el stock de viviendas particulares. Este incremento está explicado por un crecimiento de cerca de 50.000 unidades en las viviendas ocupadas, y un crecimiento de alrededor de 100.000 unidades en las viviendas desocupadas, sobre todo las de temporada, ofrecidas en alquiler o venta y las desocupadas por otras razones. De éstas, la mitad corresponde a viviendas de temporada.”
Debido a que la proporción de viviendas desocupadas difiere considerablemente entre los departamentos como resultado de la presencia de viviendas de temporada (los departamentos de la costa uruguaya concentran un 77% del total de las viviendas de temporada de todo el país), el autor realiza un análisis de las viviendas desocupadas por departamento, excluyendo las viviendas de temporada. En el caso de Montevideo, en el CPV04, se registraron 440.746 viviendas ocupadas y 57.545 viviendas desocupadas. Estas últimas conforman el 11,6% del total de las viviendas de Montevideo, y se descomponen de la siguiente forma: 19.902 viviendas en alquiler o venta (4%), 15.362 en construcción (1,08%), 7.764 de uso temporal (1,54%) y 24.607 “otra” (4,94%).
A partir del análisis de estadística descriptiva respecto a la situación de las viviendas desocupadas en Montevideo, el autor destaca que el máximo se observa en Ciudad Vieja con cerca de 27% de viviendas desocupadas, distándose significativamente de los demás barrios.
“En resumen, se observa un incremento muy significativo de la proporción de viviendas particulares desocupadas en relación al total, que pasa de 12% en 1996 a 19% en 2004 (incluyendo las de temporada). Es de interés entonces estudiar cómo en Uruguay en el período 1996-2004 se procesó este incremento. Las explicaciones tendrán que tomar en cuenta el aspecto de la vivienda como activo. Algunas investigaciones han relacionado la construcción de vivienda en Uruguay con las demandas y los rendimientos de los demás activos, en particular los financieros. En 2004 en particular, el país se encuentra en tránsito de salida de una profunda crisis financiera, lo que puede estar condicionando la actitud de los propietarios en relación a volcar al mercado de compraventa o alquiler sus propiedades. El otro aspecto relevante es la evolución del número de hogares y los cambios demográficos ocurridos en el período.”
En relación a los cambios demográficos ocurridos, el autor señala que el parque habitacional ha crecido a un ritmo por encima del crecimiento del número de hogares entre los Censos de 1996 y 2004. Pero cuando se considera solamente el número de viviendas ocupadas, se observa que está por debajo del crecimiento del número de hogares.
El escaso crecimiento del número de hogares se encuentra influido por el saldo migratorio negativo registrado en el período. Sin embargo hay tendencias que contrarrestan la influencia de la emigración en la disminución del número de hogares y en la caída de su ritmo de crecimiento. En concreto, se observa una leve disminución del tamaño medio del hogar (incremento de los hogares unipersonales y de dos personas) como producto de cambios en la expectativa de vida, una mayor influencia de divorcios, una mayor presencia de hogares monoparentales, menores tasas de fecundidad y postergación de los nacimientos e los primeros hijos, etc. Por otro lado, el autor analizó la evolución del número de hogares (allegamiento) por vivienda, observando una caída en promedio y en términos relativos en el período intercensal.
El informe culmina con un análisis de los siguientes temas: tenencia de la vivienda, niveles de ingresos, jefatura del hogar, condiciones de habitabilidad, servicios públicos, hacinamiento, formas de acceso a la vivienda y condiciones de arrendamiento, y por último, la relación entre el costo de la vivienda y los ingresos del hogar.
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