Edward L. Glaeser
Harvard University and NBER
Febrero, 2007
“¿Por qué algunas ciudades son más productivas que otras? ¿Cuáles son los costos sociales y medioambientales de la densidad? ¿Por qué existen ghettos? ¿Por qué algunas ciudades florecen y otras decaen? ¿Por qué la vivienda es tan cara en algunos lugares?” Estas son algunas de las preguntas que, según el autor, son planteadas por la economía urbana y que en definitiva intentan comprender los factores económicos que determinan la localización geográfica de las personas y de las empresas.
Según el autor, la aproximación económica de las ciudades está fuertemente ligada al estudio de equilibrio espacial para los trabajadores, empleadores y constructores. En este sentido, los actores se enfrentan a una serie de trade-offs. El equilibrio espacial para los trabajadores implica que los atributos positivos de una localización, como el acceso al centro o a salarios altos, se compensan con atributos negativos, como precios de vivienda altos. El equilibrio para los empleadores requiere que los salarios altos se compensen con altos niveles de productividad (por ejemplo, debido al fácil acceso a proveedores y clientes). En cuanto a las condiciones de equilibrio para los constructores, implica que comprendamos los motivos subyacentes a las variaciones de la oferta en el territorio que puedan explicar por qué en algunos lugares existe abundante construcción con precios bajos, mientras que en otros existe poca construcción con altos precios.
Este ensayo explora algunos elementos claves de la aproximación económica a las ciudades, los cuales son presentados por el autor como tres grandes pilares de la economía:
1) las personas responden a incentivos (no solo financieros)
2) “no arbitrage equilibrium”, lo cual en economía urbana implica:
- que los individuos tiene que ser indiferentes a través del espacio
- las empresas tiene que ser indiferentes a través del espacio y la contratación de nuevos empleados
- que los constructores tiene que ser indiferentes entre construir y no construir nuevos edificios (los precios de las viviendas no pueden elevarse muy por encima de costo total de construcción, del precio del suelo y de las dificultades vinculadas a las regulaciones de uso del suelo)
3) las buenas políticas incrementan el rango de elecciones que un individuo puede realizar.
El enfoque económico de la política urbana enfatiza la necesidad de hacer foco en los individuos, más que en los lugares, de modo tal de poder comprender los patrones actuales de localización y lograr anticipar la movilidad de los individuos y de las empresas.
Harvard University and NBER
Febrero, 2007
“¿Por qué algunas ciudades son más productivas que otras? ¿Cuáles son los costos sociales y medioambientales de la densidad? ¿Por qué existen ghettos? ¿Por qué algunas ciudades florecen y otras decaen? ¿Por qué la vivienda es tan cara en algunos lugares?” Estas son algunas de las preguntas que, según el autor, son planteadas por la economía urbana y que en definitiva intentan comprender los factores económicos que determinan la localización geográfica de las personas y de las empresas.
Según el autor, la aproximación económica de las ciudades está fuertemente ligada al estudio de equilibrio espacial para los trabajadores, empleadores y constructores. En este sentido, los actores se enfrentan a una serie de trade-offs. El equilibrio espacial para los trabajadores implica que los atributos positivos de una localización, como el acceso al centro o a salarios altos, se compensan con atributos negativos, como precios de vivienda altos. El equilibrio para los empleadores requiere que los salarios altos se compensen con altos niveles de productividad (por ejemplo, debido al fácil acceso a proveedores y clientes). En cuanto a las condiciones de equilibrio para los constructores, implica que comprendamos los motivos subyacentes a las variaciones de la oferta en el territorio que puedan explicar por qué en algunos lugares existe abundante construcción con precios bajos, mientras que en otros existe poca construcción con altos precios.
Este ensayo explora algunos elementos claves de la aproximación económica a las ciudades, los cuales son presentados por el autor como tres grandes pilares de la economía:
1) las personas responden a incentivos (no solo financieros)
2) “no arbitrage equilibrium”, lo cual en economía urbana implica:
- que los individuos tiene que ser indiferentes a través del espacio
- las empresas tiene que ser indiferentes a través del espacio y la contratación de nuevos empleados
- que los constructores tiene que ser indiferentes entre construir y no construir nuevos edificios (los precios de las viviendas no pueden elevarse muy por encima de costo total de construcción, del precio del suelo y de las dificultades vinculadas a las regulaciones de uso del suelo)
3) las buenas políticas incrementan el rango de elecciones que un individuo puede realizar.
El enfoque económico de la política urbana enfatiza la necesidad de hacer foco en los individuos, más que en los lugares, de modo tal de poder comprender los patrones actuales de localización y lograr anticipar la movilidad de los individuos y de las empresas.
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